«En esta primera entrega de la serie, exploramos la quietud a través de trazos vibrantes y decididos. La obra presenta a la protagonista en una postura de abandono total, confiando su descanso a ese cojín azul que se vuelve una constante en su narrativa. Visualmente, el trabajo se apoya en la técnica del bolígrafo para construir texturas complejas, donde los «»rayones»» de colores cálidos y violetas se entrelazan para dar forma y peso a la silueta, mientras que el cabello oscuro actúa como un ancla visual poderosa.
El cojín no es un objeto accesorio; es el elemento que permite la introspección de la modelo y el punto donde descansa la tensión de la composición. La frialdad del azul frente a la temperatura de la piel crea un equilibrio que atrapa la mirada, invitando a apreciar cómo la compañía de un objeto cotidiano puede transformar un espacio en un santuario personal. Es una pieza que celebra la vulnerabilidad y el confort en su estado más puro y gráfico.»





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